martes, 18 de febrero de 2020

LA ENEIDA




Epopeya latina escrita por Virgilio en el siglo I aC por encargo del emperador Augusto, con el fin de glorificar el Imperio Romano, atribuyéndole un origen mítico.

Virgilio elaboró una reescritura más que una continuación de los poemas homéricos, tomando como punto de partida la guerra de Troya y la destrucción de esa ciudad, y presentando la fundación de Roma a la manera de los mitos griegos.

El poeta trabajó en La Eneida desde el año 29 aC hasta el fin de sus días, 19 aC. En su lecho de muerte encargó quemar la obra, pero Augusto no lo permitió.

Características formales
La obra, de casi 10.000 hexámetros dactílicos, está dividida en 12 libros que a su vez se pueden agrupar en dos partes:
·         Libros I a VI, en los que, a imitación de la Odisea, se narran los viajes de Eneas hasta llegar a Italia.
·         Libros VII a XII, en los que, a imitación de la Ilíada y del Ciclo troyano, se narran las conquistas de Eneas en Italia.

Virgilio emplea figuras literarias como la aliteración, la onomatopeya y la sinécdoque; también el símil, la personificación y metáforas, frecuentemente para dotar a los pasajes de tensión y de fuerza dramática.

Como en la Ilíada y en la Odisea, la narración de la Eneida comienza “in medias res, en este caso con la flota troyana en la parte occidental del Mediterráneo y dirigiéndose a Italia.

Modelos de la obra
Virgilio se planteó una suerte de competición con Homero. Así, frente a los 24 cantos de que se compone cada una de las epopeyas homéricas, la Eneida se compone de 12. Se pueden encontrar paralelismos, con sus correspondientes oposiciones, entre las dos obras griegas y esta otra latina:

·         El regreso (nostos) más propio de la Odisea y de la primera mitad de la Eneida. En La Eneida, el regreso no es el de un héroe a su hogar, sino el de parte de un pueblo a uno de los lugares de origen de la estirpe de alguno o de algunos de sus héroes, lugar determinado por elección divina y que los héroes habrán de averiguar. En la cronología mítica, el viaje del Eneas literario coincidiría en el tiempo con los nostoi griegos. Como en la Odisea, en la Eneida hay una deidad que se opone a que el héroe llegue a su destino (Poseidón en el poema griego y Juno en el latino), otras deidades que se alían con ella, otras que ayudan al héroe (algunas, teniéndolo como su protegido: Atenea protege a OdiseoVenus protege a Eneas), cambios de alianzas y deidades que no toman un partido.

·         La justificación de la guerra entre dos pueblos con motivos míticos y de amores y desamores. En la Ilíada, y en general en el Ciclo troyano, se presenta como causa humana de la guerra inmediata, contemporánea o reciente el despecho de Menelao por el abandono de que es objeto por parte de Helena, aunque este habrá de explicarse por asuntos de los dioses. En la Eneida, se presenta como causa humana de futuras guerras el despecho de Dido por el abandono de que es objeto por parte de Eneas, y también habrá de explicarse tal abandono por intrigas divinas.

El poema de Virgilio se compara también con las Argonáuticas de Apolonio, y es fácil que el poeta romano tuviera presente la traducción latina de Varrón. También en este caso, hay similitudes y diferencias entre una obra y la otra en varios aspectos, empezando por los amores de Dido y Eneas y los de Jasón y Medea.

Los modelos latinos más importantes de los que se valió Virgilio para la composición de la Eneida y para el contraste con ellos son la Guerra púnica (Poenicum Bellum) de Nevio y, sobre todo, los Anales (Annales) de Ennio, el gran clásico de la épica romana en ese tiempo. En varios pasajes de la Eneida se citan otros del poema de Ennio, a veces literalmente.

Sobre el título y el protagonista
¿Por qué el poema se titula La Eneida? Porque el relato se centra en Eneas, el héroe troyano. Es un personaje de la mitología grecorromana, héroe de la guerra de Troya, quien tras la caída de la ciudad logró escapar, emprendiendo un viaje hasta el Lacio (la región centro occidental de Italia) donde, tras una serie de acontecimientos, se convirtió en rey y, a la vez, en el progenitor del pueblo romano.

En efecto, sus descendientes, Rómulo y Remo, fundaron la ciudad de Roma. Eneas era hijo del príncipe dardanio Anquises y de la diosa Afrodita (Venus en la mitología romana). Se casó con Creúsa, una de las hijas de Príamo, con la cual tuvo un hijo llamado Ascanio o Iulo. En su huida de la ciudad, acompañado de toda su familia, Creúsa murió al quedarse atrás. Ya en Italia, Eneas se casó con Lavinia, hija del rey Latino, siendo esta unión el origen mítico del pueblo romano.

Eneas es una figura importante de las leyendas griegas y romanas. Sus hazañas como caudillo del ejército troyano son relatadas en la Ilíada de Homero, y su viaje desde Troya (guiado por Afrodita) que llevó a la fundación de Roma, fue relatado por Virgilio en la Eneida.

Construcción métrica
El hexámetro dactílico cataléctico o simplemente hexámetro, es una línea métrica de origen griego arcaico, de amplísimo uso en la literatura clásica. Es el verso en el que están compuestos las más importantes poesías de las literaturas griega y latina, siendo en el que están expresados íntegramente los poemas épicos más antiguos de la tradición: la Odisea y la Ilíada de Homero. El hexámetro es el verso épico de la poesía en las antiguas lenguas griega y latina; el sistema prosódico de ambos idiomas distinguía "cantidades" o "duraciones" en las vocales y en las sílabas; así, había sílabas breves y largas: la cantidad de una sílaba larga equivalía convencionalmente a dos breves, y podían remplazarse entre sí. Un hexámetro puede tener entre 12 y 17 sílabas, manteniendo la cantidad silábica. Básicamente, su estructura se explica así:
·         El verso es hexámetro o más correctamente un hexápodo porque está compuesto de 6 pies:
·         Dactílico porque cada pie es un dáctilo, una combinación rígida de una sílaba larga seguida de dos breves, reemplazable por un espondeo, una combinación de dos sílabas largas, sin que el remplazo altere la duración del verso.
·         Cataléctico, porque el último dáctilo tiene una sílaba breve de menos, y desde que en la estructura prosódica la última sílaba tiene cantidad indistinta, el último pie podía ser igualmente espondeo o troqueo.
El uso del hexámetro como elemento de composición en la poesía oral se extendió por 15 siglos, en Grecia desde Homero y Hesíodo (s. IX-VIII a. C.) hasta Nonio (s. IV), y en la lengua latina desde Ennio (s. III a.C.) hasta Claudiano (s. IV), hasta la desaparición del sistema cuantitativo en la prosodia de ambas lenguas.



LIBRO I DE LA ENEIDA (fragmento)

Canto las armas y a ese hombre que de las costas de Troya
llegó el primero a Italia prófugo por el hado y a las playas
lavinias, sacudido por mar y por tierra por la violencia
de los dioses a causa de la ira obstinada de la cruel Juno,
tras mucho sufrir también en la guerra, hasta que fundó la ciudad

y trajo sus dioses al Lacio; de ahí el pueblo latino
y los padres albanos y de la alta Roma las murallas.
Cuéntame, Musa, las causas; ofendido qué numen
o dolida por qué la reina de los dioses a sufrir tantas penas
empujó a un hombre de insigne piedad, a hacer frente

a tanta fatiga. ¿Tan grande es la ira del corazón de los dioses?
Hubo una antigua ciudad que habitaron colonos de Tiro,
Cartago, frente a Italia y lejos de las bocas
del Tiber, rica en recursos y violenta de afición a la guerra;
de ella se dice que Juno la cuidó por encima de todas las tierras,

más incluso que a Samos. Aquí estuvieron sus armas,
aquí su carro; que ella sea la reina de los pueblos,
si los hados consienten, la diosa pretende e intenta.
Pero había oído que venía una rama de la sangre troyana
que un día habría de destruir las fortalezas tirias;

para ruina de Libia vendría un pueblo poderoso
y orgulloso en la guerra; así lo hilaban las Parcas.
Eso temiendo y recordando la hija de Saturno otra guerra
que ante Troya emprendiera en favor de su Argos querida,
que aún no habían salido de su corazón las causas del enojo

ni el agudo dolor; en el fondo de su alma
clavado sigue el juicio de Paris y la ofensa de despreciar
su belleza y el odiado pueblo y los honores a Ganimedes raptado.
Más y más encendida por todo esto, agitaba a los de Troya
por todo el mar, resto de los dánaos y del cruel Aquiles,

y los retenía lejos del Lacio. Sacudidos por los hados
vagaban ya muchos años dando vueltas a todos los mares.
Empresa tan grande era fundar el pueblo de Roma.
Apenas daban velas, alegres, a la mar alejándose de las tierras
de Sicilia y surcaban con sus quillas la espuma de sal

cuando Juno, que guarda en su pecho una herida ya eterna,
pensó: «¿Desistiré, vencida, de mi intento
y no podré mantener apartado de Italia al rey de los teucros?
En verdad se me enfrentan los hados. ¿No pudo quemar Palas
la flota de los griegos y hundirlos a ellos mismos en el mar,

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La poesía épica
Es aquella en que el poeta no habla de sí mismo, sino que describe, narra e interpreta hechos exteriores a él. Posee dos caracteres: Es narrativa, porque cuenta;  es objetiva, porque lo que pretende el poeta es dar a conocer, no a sí mismo, sino lo que está fuera de él, los objetos, del mundo exterior. La poesía épica tiene su origen en la infancia misma de los pueblos. Para cantar sus costumbres, su religión sus guerras, las hazañas de sus héroes y el desarrollo de su cultura. Las principales composiciones épicas son:

a) EpopeyaNarración poética de hechos extraordinarios que constituyen la gloria de un pueblo, describiendo sus costumbres, aspiraciones e ideales. Ej. El mío Cid, anónimo; La Araucana, de Alonso de Ercilla; el Bernardo, de Balbuena; La Jerusalén conquistada, de Lope de Vega; La Ilíada y la Odisea, del griego Homero; la Divina Comedia, de el italiano Dante.

b) Canto épico: Tiene por tema un  hecho memorable, pero aislado; una victoria resonante o una hazaña realizada por un personaje ilustre. Ej.: "La naves de Cortés, destruidas", de Nicolás de Moratín; "La toma de Granad", de Leandro de Moratín.

c) Poema histórico: Se sujeta casi por completo a la verdad histórica, siguiendo el orden cronológico de los acontecimientos. Ej. "La Araucana", de Alonso de Ercilla.

d) Poema burlesco: Canta un asunto insignificante o ridículo con la magnificencia y esplendor de la epopeya, de la cual es una parodia. Ej. "La Gatomaquia", de Lope de Vega; "La Mosquea", de Villaviciosa; "La Batalla de don Carnal y doña Cuaresma", del Arcipreste de Hita.

e) Poema legendario: Es aquel que, teniendo un fondo histórico, la fantasía popular o el genio del poeta han sabido revestirlo de detalles y encantos poéticos. Ej. "El libro de Alejandro", "El poema de Apolonio", El poema de Fernán González", "Los infantes de Lara", del Duque de Rivas. 

f) Poema religioso: Canta las bellezas y armonías de Dios, la Religión, los misterios, la Virgen, los santos, etc. Ej. Los poemas de Berceo; "La Cristíada", de Fr. Diego de Hojeda.

g) Fábula: Relato en prosa o en verso de una anécdota de la cual puede extraerse una consecuencia moral o moraleja; sus personajes suelen ser animales. Los principales fabulistas han sido en España, El Arciprestre de Hita, don Juan Manuel, Iriarte y Samaniego; en Chile, Eduardo de la Barra, el Padre Antonio Román y Daniel Barros Grez; en Francia, La Fontaine; en Roma, Fredo; en Grecia, Esopo.

h) Romance: Composición narrativa y popular, que interpreta los sentimientos o costumbres del pueblo, escrita en la estrofa llamada romance. Muchas veces contiene también un fondo lírico. Los romances se pueden clasificar en: - Viejos o populares: Son romances anónimos derivados de las viejos Cantares de Gesta (siglo XV). Ej: "El Rey don Rodrigo", "Bernardo del Carpio", "Los siete Infantes de Lara"; "El Cid". - Artísticos: Son de los poetas de la Edad de Oro (siglo XVI y XVII). Ej. "Lloraba la niña""Amarrado al duro banco", de Góngora; "El testamento de don Quijote""A la corte ves, Perico", de Quevedo. - Románticos: Compuestos en el siglo XIX por los autores románticos. Ej. "Romances históricos", del Duque de Rivas. - Contemporáneos: Son del siglo XX, como los de Machado, García Lorca, etc. Ej. "Romancero gitano", de García Lorca.

i) Balada: Narración sencilla de una breve leyenda de fondo sentimental. Ha sido cultivada principalmente por los poetas alemanes Goethe, Schiller, Uhland y Heine; en España, Zorilla, Balaguer, etc.

"Rapto de las Sabinas"


RESUMEN DE LA ENEIDA POR CAPÍTULOS

Libro I
Juno, sabedora del destino de gloria que les viene a los troyanos – quienes fundarían el Imperio Romano-, intenta impedir que lleguen a Italia. Para ello pide a Eolo que con sus vientos, les haga naufragar. A cambio le ofrece una ninfa por esposa. Éste acepta y los troyanos terminan dispersándose en el mar. Neptuno percibe lo que Eolo ha hecho, y se siente injuriado, pues el océano es su imperio. Entonces ayuda a los troyanos a llegar a las playas de Libia, pero no llegan todos juntos, sino en dos grupos. Mientras tanto Venus, madre de Eneas, interviene presentándose bajo la figura de una virgen espartana y les informa de que las tierras donde están son de la reina Dido. Su esposo Siqueo había sido asesinado por su hermano Pigmalión y entonces ella huyó y formó una ciudad en esas tierras que compró. Eneas se dirige a la ciudad y cuando llega ve a los compañeros que había perdido que también llegaron a pedir hospitalidad a Dido y que les ayude a buscar a su caudillo Eneas. Entonces éste se presenta y la reina Dido los acoge. Venus, buscando que Dido trate bien a Eneas, pide a su hijo Cupido que reemplace a Ascanio y produzca en Dido amor por Eneas. Éste accede. En la reunión, Dido pide a Eneas que cuente sus desgracias.

Libro II
Los libros II y III son relatos dentro del relato. Eneas, a petición de Dido, cuenta la caída y el saqueo de Troya y las tribulaciones por él mismo sufridas desde ese evento (libro III). El relato de la toma de Troya se abre con el episodio del caballo: Ulises, junto con otros soldados griegos, se oculta en un caballo de madera "alto como un monte" mientras que el resto de las tropas griegas se oculta en la isla de Ténedos, frente a Troya. Los troyanos, ignorando el engaño, entienden que los griegos han huido y hacen entrar el caballo en su ciudad. Piensan que se trata de una ofrenda a los dioses, a pesar de las advertencias de Laocoonte, que es asesinado por dos monstruos marinos junto a sus dos hijos. Llegada la noche, Ulises y sus hombres salen del caballo, abren las puertas de la ciudad y someten a Troya al fuego y el terror. En el momento del asalto, Eneas, dormido, ve a Héctor, que en sus sueños le anuncia el fin de Troya y le ordena salvar a los penates y huir. Los ruidos del combate terminan por despertar a Eneas, que viendo a su ciudad en llamas y librada a manos de los griegos, decide al principio luchar hasta morir, junto con sus compañeros. Visita el palacio de Príamo y contempla la muerte del hijo de éste, Polites, en manos de Pirro, que luego decapita al rey de Troya. En medio del caos ve a Helena y se dispone lleno de ira a castigar a la culpable de la guerra. Venus, su madre, se le aparece y lo conmina a contenerse: los verdaderos culpables son los dioses, no Helena. Lo insta luego a buscar a los dioses Penates y a su familia, para huir de Troya. Eneas busca a su padre Anquises y a su hijo Julo. Anquises se rehúsa inicialmente a partir, hasta que un presagio divino lo convence. Parten entonces de la ciudad en llamas. Habiendo perdido de vista a su mujer, Creúsa, regresa a Troya. Finalmente, tras encontrar a la aparición de Creúsa, vuelve con los suyos a las afueras de Troya, donde prepara lo necesario para la partida.

Libro III
Eneas huye con los suyos primero hacia la ciudad de los Tracios, que eran sus amigos. Sin embargo, el alma de Polidoro les dice que el Rey de Tracia estaba a favor de los griegos. Se dirigen entonces donde el rey Anio. Allí escuchan de los oráculos de Apolo que han de fundar una nueva ciudad donde vivieron sus ascendientes. Anquises piensa que se refiere a Creta, donde nació su ascendiente Jove, y allí se dirigen. Allí fundan la ciudad de Pérgamo. Sobrevino una peste y Anquises pide a Eneas que escuche nuevamente el oráculo de Apolo. Sin embargo, esto no fue necesario, pues en sueños se le dijo a Eneas que las tierras a las que se refería Apolo eran las de Italia o Lacio. Anquises recuerda que allí nació su ascendiente Dárdano y deciden viajar a esos lugares. Se dirigen a las islas del mar Jónico. Allí tienen un encuentro con Celeno y otras arpías. Los troyanos comen de sus rebaños y entonces ellas les atacan. Ellos se defienden fieramente y por ello Celeno le vaticina que sufrirá hambre cuando llegue a Roma. Tras unos viajes, Eneas se entera que Heleno, hijo de Príamo, reinaba en una ciudad cercana – pues se había casado con la viuda de Pirro – y hacia allí se dirigen. Ven allí también a Andrómaca. Heleno le predice que llegará a Italia, pero para entrar en ella tendrá que sufrir un poco, pues allí habitaban griegos. Le dice que debe cuidarse también de Caribdis y Escila. Le aconseja que implore el numen de Juno y que escuche los oráculos de la Sibila. Continuando su viaje, pasaron por el promontorio de Ceraunio y llegaron pronto a Italia. Se dirigen, sin embargo, a las costas de los cíclopes. Allí se encuentran con un griego, Aqueménides, que Ulises había abandonado quien les pide que lo lleven con él y les aconseja escapar pronto. Ya venían los cíclopes a atacarlos, pero no fueron alcanzados. Pasan por Ortigia y luego por el puerto de Drépano, donde llega la muerte a Anquises. Eneas termina su relato.

Libro IV
La Reina Dido, gracias a la acción de Cupido, se enamora de Eneas y esos sentimientos se los cuenta a su hermana Ana. Ella le recomienda dejar fluir ese amor, pero ella aún recuerda a su difunto esposo Siqueo. Cuando Juno se dio cuenta de todo ello, se alió con Venus para conseguir que Eneas se enamore también de ella. Su objetivo era que Eneas se quedara allí para siempre. Venus accede. Cuando Eneas y Dido salen de caza, hay una lluvia y ellos se esconden en la misma cueva y allí hacen el amor. Llega esto a los oídos de Júpiter y, temiendo que Eneas detenga su viaje, envía a Mercurio para que le recuerde al troyano que su destino es fundar Roma. Ya Eneas estaba armando una gran ciudad con Dido y al recibir este mensaje no sabe cómo decírselo a Dido. Atina a mandar a Sergesto, Seresto y Mnesteo que preparen sigilosamente la escuadra. Dido se entera y enfrenta a Eneas. Éste se defiende hablando de su destino, pero ella no acepta esa excusa. Con todo, le permite irse. Mercurio se le presenta nuevamente al troyano para que apure su partida. Eneas, entonces, parte inmediatamente con sus hombres. Dido, engañando a los suyos diciendo que hacía unas libaciones, se suicida.

Libro V
Se dirigen los troyanos a las tierras de su amigo Acestes. Éste los recibe bien. Se cumplía ya un año de la muerte de Anquises y entonces Eneas realizó sus funerales. Luego de ello, hubo juegos. Cloanto vence en navegación. En la carrera, Niso y Salio tropiezan y entonces vence Euríalo, pero los tres reciben premios. En la lucha nadie quiere enfrentarse Dares, hasta que el anciano Entelo accede a hacerlo y lo vence. En el tiro con arco vence Acestes. Luego Iulo hizo una representación de la guerra con sus amigos. Juno envía a Iris a que promueva en las mujeres troyanas el deseo de no viajar más. Toma Iris la forma de la anciana Beroe y realiza lo encargado, iniciando el incendio de las naves. Descubren la divinidad del personaje, pero aún así continúan las mujeres con el incendio. Eumelo informa a Eneas, quien acude al lugar inmediatamente. Entonces ruega a Júpiter que lo ayude y éste detiene el incendio. Nautes le recomienda que permita que se queden en esa ciudad quienes ya no quieran viajar. Eneas está aún indeciso, cuando en la noche se le aparece su padre Anquises y le recomienda que haga lo que Nautes dice y le pide que lo visite en el Averno. Para llegar debía visitar a Sibila y ofrecer sacrificios. Eneas comunica todo ello a sus hombres y apresuran la partida. Entretanto, Venus ruega a Neptuno que los troyanos ya no sufran males. Éste le promete que llegarán a las puertas del Averno sólo con un hombre menos. Precisamente, el Sueño hace que Palinuro, el piloto de la nave, caiga de la misma y muera.

Libro VI
Arriban a las playas de Cumas y visitan a Sibila en su caverna acompañados de la sacerdotisa Delfobe. Apolo se apodera de la Sibila y entonces Eneas le pide que permita que los troyanos se establezcan en el Lacio y les confíe sus oráculos. Le profetiza guerras a causa de una mujer, pero que saldrá victorioso. Luego Eneas le pide que le instruya cómo entrar en el infierno. La Sibila le dice que debe presentar cierto ramo y que, además, primero debe enterrar a un amigo suyo insepulto. Eneas sale de la cueva y se entera de la muerte de Miseno. Realiza sus funerales. Venus entonces envía dos palomas para que lleven a Eneas al árbol que tiene aquel mágico ramo. Eneas lo toma y lo lleva a la cueva de la Sibila. Ella le instruye que se dirija a un bosque. Así llega el troyano al Averno y arriban al río del barquero Caronte, quien transporta las almas al otro mundo a través del mismo. Ve Eneas a Palinuro, quien le pide que busque su cuerpo en el puerto de Velia y lo sepulte, para que así pueda ir en el barco de Caronte. Eneas lo promete. Para poder subir al barco de Caronte, le presentan la rama mágica. Ven en el camino la cueva de Cerbero, los jueces de los muertos, los campos llorosos, etc. En eso, Eneas ve a Dido y le pide perdón, pero ella no responde. Ve también muchas almas de grandes guerreros de otros tiempos, como a Deífobo, quien se casó con Helena cuando Paris murió. Llegan a donde el camino se divide en dos: hacia el palacio de Plutón o hacia el Tártaro. Arriban a los bosques afortunados y buscan a Anquises. Tras un nostálgico encuentro, Anquises le cuenta a Eneas que las almas buenas, después de mil años, se les borra la memoria y se les manda nuevamente a la tierra en otros cuerpos. Así le predice su gran linaje: su hijo Silvio – que nacería de su esposa Lavinia –, César, Camilo, Máximo, Serrano, Romano, Marcelo, etc. También le cuenta las guerras a las que está destinado sustentar y cómo resistir a ellas. Luego Eneas regresa donde sus amigos por una puerta de marfil del Sueño. En seguida se dirigen al puerto de Cayeta.

Libro VII
Finalmente se dirigen a un bosque del Lacio, por donde pasa el río Tíber. Vivía en esas tierras Latino, esposo de Amata. Éste tenía una hija, Lavinia, quien estaba comprometida con Turno. Sin embargo, se había predicho que ella se casaría con un extranjero y no con él. Eneas come con los suyos y se quedan hambrientos. Entonces recuerda que se le había predicho que cuando eso suceda, sería el fin de sus males. Manda Eneas cien emisarios donde el rey Latino. Éste los recibe e Ilioneo le pide, en nombre de Eneas, unas tierras donde asentarse, sustentándose en los oráculos. Latino reconoce en Eneas aquel yerno prometido y les pide que vaya a visitarlo. Mientras tanto, Juno, planeando levantar una guerra negativa a los troyanos, envía a Alecto a producir la discordia. Ella inyecta mediante una de sus serpientes las furias en Amata, quien entonces se enfrenta a su esposo para que no dé la mano de Lavinia a Eneas, sino a Turno. Al ver que Latino no cambiaba de parecer, esconde a su hija y promueve sus ideas entre las otras mujeres. Luego, Alecto se dirige a Árdea, ciudad de Turno, y promueve en él el odio por Eneas, quien sería un usurpador. Le hinca, entonces, una de sus serpientes, llena de furias. Turno se decide a enfrentarse a Latino por la mano de Lavinia. Luego, se dirige Alecto a los perros cazadores de Iulo. Así estos llevan a Iulo a cazar un ciervo, que era propiedad de Tirreo, un latino. Cuando ello es descubierto, estalla una batalla y surgen las primeras víctimas. Entonces Alecto se siente satisfecha y con ella también Juno. Todos piden a Latino que declare la guerra a los troyanos, pero éste aún no accede. Llegan mientras tanto los aliados, como Lauso, Aventino, Catilo, Camila, etc.

Libro VIII
El río Tíber le habla a Eneas, quien le recomienda busque la alianza con los Palanteos, cuya ciudad estaba siguiendo el curso del río. Eneas prepara el viaje y ve entonces un buen augurio. Se acompaña de Acates. Llega a la ciudad cuando el rey Evandro y su hijo Palante ofrecía sacrificios a Hércules, y le piden alianza para enfrentar a los rútulos. Evandro se la da, viendo que eran ambas naciones descendientes de Atlante. Lo invita a participar de los sacrificios a Hércules. Mientras tanto, Venus pide a su esposo Vulcano que fabrique armas para Eneas y él accede. Entonces, Venus le informa a su hijo que le llegarán armas divinas. Luego, Evandro envía a Eneas con su hijo Palante a buscar más alianzas. Posteriormente, ya Eneas recibe las armas prometidas por su madre y todos se maravillan de ellas.

Libro IX
Juno envía a Iris para que lleve a Turno prontamente a la batalla. Ella le informa que los troyanos están sin su caudillo. Eneas había dicho que si los atacaban, se refugiasen en su empalizada. Turno intenta incendiar todo. Entonces la Madre de Júpiter aparta las naves troyanas del incendio convirtiéndolas en ninfas. Turno pensó que así los troyanos ya no podrían escapar y entonces descansó sus tropas, regocijándose con vino. Percibieron esto Niso y Eurialo y entonces solicitaron permiso a los que Eneas había comedido la dirección de la guerra, Mnesteo y Seresto, para ir en busca de Eneas, ya que los rútulos desprevenidos estaban. Lulo les promete muchos premios por esa hazaña y ellos parten inmediatamente. Niso abre el camino dando muerte a algunos rútulos. En el camino, Eurialo se rezaga y es alcanzado por Volscente. Niso percibe ello y regresa a rescatar a su amigo. Se encomienda a Apolo y da muerte a varios. Con todo, mueren Eurialo, Volscente y Niso. Las cabezas de los troyanos son exhibidas por los rútulos. Mesapo logra abrir la empalizada y se inicia una sangrienta batalla. Ascanio entra en la batalla y la neutraliza dando muerte a Numano. Marte infunde fuerza en los latinos. Luego Turno queda cercado por los troyanos, sin que Juno le pueda ayudar, pero se arroja al río y se salva.

Libro X
Júpiter prohíbe a los otros dioses que participen en la batalla. Venus le pide clemencia para sus troyanos, entonces Juno se hace la desentendida. Entonces Júpiter decide a nadie favorecer en la batalla. Ya Eneas llegaba por mar con alianzas firmadas. Le seguían guerreros como Másico, Abante, Asilas, Astur, etc. Cuando, se le acercan sus antiguas naves, que ya eran ninfas, y le informan de la batalla. Llegan y Turno no cesa su ataque. Empieza así un fiero combate. Turno pide a su hermana diosa Iuturna que le ayude en la batalla. Tras haber hecho grandes estragos, Palante es muerto por Turno, tomando éste algunas de sus armas. Eneas se enfada y da muerte a muchos rútulos. En tanto, Júpiter provoca a Juno y esta le pide que demore la muerte de Turno. Ella misma toma la figura de Eneas y, confundiendo a Turno, hace que le siga y así lleva a Turno a salvo. Él, cuando tomó cuenta, intentó regresar, pero la diosa no se lo permitió. Mecencio toma el lugar de Turno en la batalla, mientras los dioses observaban la batalla. Eneas hiere a Mecencio, pero su hijo Lauso le ayuda a huir. Sin embargo, Eneas da muerte a éste último. Mecencio regresa a la batalla y es muerto por Eneas. 

Libro XI
Eneas envía el cuerpo de Palante a su padre. Llegan luego emisarios latinos pidiendo paz para poder enterrar a sus muertos, a lo que accede Eneas. Mientras tanto, Evandro se lamenta por la muerte de su hijo, pero no retira su apoyo a Eneas. En el reino de Latino, algunos se muestran aún a favor de Turno, pero otros piden que se entregue la mano de Lavinia al troyano Eneas. Unos emisarios llegan de la ciudad de Diómedes, quien recomienda a los latinos tener mucha cautela con Eneas. Latino quiere ya detener la guerra dando a los troyanos tierras. Drances recomienda también darle la mano de Lavinia. Turno se opone y promueve nuevas batallas. La reina Camila lo apoya. Diana pide a Opis que proteja a esta guerrera y le da un arco para dicho fin. Los troyanos se acercan a las murallas latinas y se produce nueva lid. Camila destaca por sus hazañas. Júpiter infunde valor en Tarcón. Arruntes, encomendándose a Apolo, dispara una flecha contra Camila, logrando su objetivo de darle muerte. Opis se lamenta entonces. Huyen los rútulos, pero Turno, enterado de los hechos, no abandona la batalla. Llegó la noche y se detienen las actividades.

Libro XII
Latino y Amata piden a Turno que detenga la guerra, pero éste, enamorado de Lavinia, manda a Eneas un pedido para dirimir los dos solos la batalla. Eneas acepta. Juno planea un nuevo ardid: envía a la hermana de Turno, Iuturna – a quien Júpiter le dio divinidad a cambio de su virginidad –, a promover que se rompan los pactos que se hiciesen, pues sabe que Turno es menos diestro que Eneas con las armas. Mientras tanto, a los ojos de Júpiter se hacen los juramentos para que el fin de la guerra se reduzca al enfrentamiento directo de Eneas y Turno. Sin embargo, Iuturna tomó la figura del guerrero Camerto, promoviendo la intervención de los rútulos en la batalla. En eso, un augurio es interpretado por Tolumnio a favor de lo que pedía Iuturna y se rompen los pactos. Sin embargo, Eneas no estaba de acuerdo y buscaba el enfrentamiento sólo con Turno. Repentinamente, una saeta que nunca se supo de quién provino, le hiere. Turno hace entonces grandes estragos. Iulo lleva a su padre a un lugar seguro. Venus inspira al anciano Iapis para curar a Eneas. Éste recupera sus fuerzas y regresa a la batalla. Los rútulos huyen, pero Eneas sólo busca a Turno. Éste también quería enfrentarlo, pero Iuturna no se lo permite. Venus inspira a Eneas que se dirija a la ciudad. La reina Amata, viéndolos venir, piensa que Turno ha muerto y se suicida. El rey Latino se entera y sufre mucho. Le llegan noticias a Turno y entonces se desprende de su hermana para luchar. Eneas escucha que Turno llegaba ya y se dirige a su encuentro. Turno hiere levemente a Eneas, pero su espada se rompe, pues no era la suya – que por su padre Dauno heredó y que había sido hecha por Vulcano – sino una que había tomado por error de uno de sus compañeros. Apela, entonces, a la fuga buscando su espada y Eneas lo persigue. Sin embargo, la lanza del troyano se atascó en las raíces de un árbol divino, Rauno. Venus la arranca. Turno recibe su espada y se reinicia la lucha. Mientras tanto, Júpiter pregunta a Juno qué espera de la guerra y le prohíbe participar nuevamente en ella. Juno acepta que había persuadido a Iuturna de ayudar a Turno y cede a abandonar la guerra. Sin embargo, pide que cuando los troyanos se unan a los latinos, desparezca el nombre de los primeros. Júpiter accede y envía una furia a retirar a Iuturna de la batalla. Eneas acosa a Turno y éste comienza a sentir temor. Eneas le hiere con la lanza. Turno atina a tirarle una enorme piedra, pero ésta no llega a su objetivo. Entonces pide que le perdone la vida tomando a Lavinia. Eneas estaba indeciso cuando ve que Turno tenía armas de Palante. Lleno de furia, le da el ataque final.


BIBLIOGRAFÍA
  • https://www.portaleducativo.net/primero-medio/52/poesia-epica
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Eneida
  • https://www.larapedia.com/historia_de_la_literatura/La_eneida_resumen_por_capitulos.html



lunes, 25 de junio de 2018

LEONARD COHEN


 

Poeta, novelista  y cantante canadiense nacido en Montreal en 1934. 

A los 21 años, tras obtener la Licenciatura en  Literatura Inglesa por la Universidad  McGill de Montreal, publicó su  primer libro de poemas,  "Let Us Compare Mythologies", en el que deja entrever la influencia que han dejado en él las religiones católica y judía. 

Su obra posterior incluye temas de sexo, amor, religión y política, marcando en todas el espíritu rebelde que siempre le ha acompañado y su personalidad depresiva. De esta época son las siguientes obras: "Flores para Hitler" en 1964, "La Caja de Especias de la Tierra" en 1965, "Parásitos del Paraíso" en 1966, "La Energía de los Esclavos" en 1969  y sus novelas  "El Juego Favorito" y "Los Hermosos Vencidos".
En 1990, agobiado por el inconformismo, decidió ordenarse como monje de la religión Zen. En 1999, después de casi nueve años en el monte Baldy, abandonó los hábitos para dedicarse de nuevo a la música y la poesía. 

 

De "Flores para Hitler" 1964    (Versiones de Antonio Resines)

"Me gustaría leer uno de los poemas/   que me arrastraron a la poesía./   No recuerdo ni una sola línea,/   ni siquiera sé dónde buscar".    "Hace algún tiempo este libro se habría llamado SOL PARA NAPOLEÓN  y antes aún hubiera sido llamado MURALLAS PARA GENGHIS KHAN" Nota de Leonard Cohen

 

Cielo

Los grandes pasan
pasan sin tocarse
pasan sin mirarse
cada uno sumido en el gozo
cada uno en su fuego
No tienen necesidad
el uno del otro
tienen la más profunda de las necesidades
Los grandes pasan

Registrados en algún cielo múltiple
grabados en alguna risa sin fin
pasan
como estrellas de diferentes estaciones
como meteoros de diferentes siglos

Fuego inalterado
por el fuego que pasa
risa inatacada
por el confort
se pasan los unos a los otros
sin tocarse sin mirarse
necesitando saber tan sólo
que los grandes pasan
Destino

Quiero que tu cálido cuerpo desaparezca
educadamente y me deje solo en la bañera
porque quiero considerar mi destino.
¡Destino! ¿por qué me encuentras en esta bañera
ocioso, solo, sin lavar, sin siquiera
la intención de lavarme excepto en el último momento?
¿Por qué no me encuentras en lo alto de un poste de teléfonos,
reparando las líneas que van de ciudad a ciudad?
¿Por qué no me encuentras cabalgando a través de Cuba,
un hombre gigantesco con un machete rojo?
¿Por qué no me encuentras explicando máquinas
a pupilos poco privilegiados, españoles negroides,
contentos de que no sea un cursillo sobre escritura creativa?
Vuelve aquí pequeño y cálido cuerpo,
es la hora de otro día.
El destino ha huido y yo te elijo a ti
que me encontraste mirándote fijamente en un almacén
una tarde hace cuatro años
y has dormido conmigo desde entonces.
¿Qué te parecen mis ojos de pescador después de todo este tiempo?
¿Soy lo que esperabas?
¿Acaso estamos demasiado tiempo juntos?
¿Acaso se avergonzó el destino ante la doble toalla turca,
nuestro conocimiento de nuestras pieles,
nuestro amor que es proverbial en todo el bloque,
nuestro acuerdo de que en cuestiones espirituales
yo debo ser el Hombre del Destino
y tú la Mujer de la Casa?
El autobús

Fui el último pasajero del día.
Estaba solo en el autobús.
Me sentía contento de que se estuvieran gastando tanto dinero
sólo para llevarme por la Octava Avenida arriba.
¡Conductor! Grité, estamos usted y yo esta noche.
huyamos de esta gran ciudad
a una ciudad más pequeña más propia para el corazón,
conduzcamos más allá de las piscinas de Miami Beach,
usted en el asiento del conductor, yo varios asientos más atrás,
pero en las ciudades racistas cambiaremos de lugar
para mostrar lo bien que le ha ido arriba en el norte,
y busquemos para nosotros alguna diminuta villa pesquera americana
en la Florida desconocida
y aparquemos justamente al borde de la arena,
un enorme autobús como una señal,
metálico, pintado, solitario,
con matrícula de Nueva York.
 
 
El primer asesinato

Supe que no había ocurrido
No había asesinato en la pradera
La hierba no estaba roja
La hierba era verde
Supe que no había ocurrido

He llegado a casa cansado
Mis botas están veteadas de suciedad
Para qué sirve predicar
nunca les pasó nada
a los cuerpos asesinados en la pradera

Decid la verdad he fumado hasta
llegar al amor en esta noche inocente
Jamás ocurrió
Jamás ocurrió
No hubo asesinatos en la pradera

Había una casa en la pradera
La pradera en sí era grande y estaba vacía
Era de noche
Era noche cerrada
Había luces en las diminutas ventanas.
El estado del cajón

El 28 de noviembre de 1961

¿Existe algo más vacío
que el cajón donde
uno solía guardar el opio?
¡Cómo se parece a una margarita amarilla
cegada, convertida en una margarita común
mi precioso cajón de la cocina!
Cómo se parece a una nariz sin agujeros
mi desnudo cajón de madera!
¡Cómo se parece a una cesta sin huevos!
¡A un estanque sin su tortuga!
Mi mano ha explorado
mi cajón como una rata
en un experimento de laberintos.
¡Lector, puedo decir con seguridad
que no existe un cajón más vacío
en toda la cristiandad!
 
 
 
Esperando a Marianne

He perdido un teléfono
que olía a ti

Vivo junto a la radio
todas las emisoras a la vez
pero capto una nana polaca
la capto entre la estática
se desvanece yo espero mantengo el ritmo
viene de vuelta casi dormida

Acaso tomaste el teléfono
sabiendo que yo lo olfatearía inmoderadamente
tal vez hasta que calentaría el plástico
para recoger hasta la última migaja de tu respiración

y si no piensas volver
cómo ibas a telefonear para decirme
que no piensas volver
para así por lo menos Poder discutir contigo
 

 





Folk

Flores para Hitler bostezaba el verano
flores que recubran toda mi recién nacida hierba
y aquí hay una pequeña villa
están pintándola para una fiesta
aquí hay una pequeña iglesia
aquí hay un colegio
aquí hay unos perrillos haciendo el amor
las banderas resplandecen como coladas
flores para Hitler bostezaba el verano.
 

Hidra 1963

El pedregoso sendero se enroscaba en torno a mí
atándome a la noche.
Un bote husmeaba el borde del mar
bajo una luz siseante.

Algo suave envolvió una red
y sangró en torno a una lanza
la roma muerte, el chorro de cúmulos -
¡Te hablé a ti, pensé que estabas cerca!

O era acaso la noche tan oscura
que algo murió solo?
Un hombre con la espalda brillante
golpeaba la comida contra una piedra.
 
 
Narcissus

No conoces a nadie
Conoces algunas calles
colinas, verjas, restaurantes
Las camareras han cambiado

No me conoces
Yo estoy feliz con el otoño
las hojas las faldas rojas
todo en movimiento

Pasé junto a ti en una pared de mármol
algún nuevo banco
Sangrabas por la boca
Ni siquiera sabías en qué estación estábamos

Goebbels abandona su novela y se afilia al partido

Su último poema de amor
             se rompió en la bahía
donde rubios personajes blasfemaban
cargando chatarra
             en oxidados submarinos.
Al sol
se sintió sorprendido
             al sentirse tan carente de deseos
como una rueda.
Más simple que el dinero
se sentó sobre un poco de sal derramada
y se preguntó si volvería a encontrar alguna vez
las cicatrices de las farolas
úlceras de verja de hierro forjado.
Recordaba perfectamente
cómo dispuso
              el ataque cardíaco de su padre
y cómo dejó a su madre
en un pozo
con la memoria en blanco por la pérdida de culpabilidad.
Precisión bajo el sol
los elevadores
              las piezas de hierro
dispersaron a cualesquiera de vosotros
cuyo dolor hubiera dejado
igual que un silbato dispersa
a un equipo de hombres sudorosos
Preparado a unirse al mundo
sí, sí, dispuesto a casarse
convencido de que el dolor es una cuestión de elección
un Doctor de la Razón
empezó a contar los barcos
a condecorar a los hombres.
¿Amenazarán acaso los sueños
             esta disciplina?
¿le llevarán el pelo favorito los muslos favoritos
los ganadores de apuestas de las carreras de caballos de la vida anterior
llevarán a aventureros cafés?
¡Ah, mis queridos pupilos!
¿creéis que existe una mano
tan bestial, tan despiadada con la belleza
que pueda apagar
su religiosa luz eléctrica antidiarreica?

 




 


 


La reina Victoria y yo

Reina Victoria
mi padre y todo su tabaco te amaban
Yo te amo también bajo todas tus formas
delgada feucha virgen con la que se acostaría cualquiera
blanca figura flotando entre barbas alemanas
mezquina gobernanta de los enormes mapas rosa
solitaria plañidera de un príncipe
Reina Victoria
Yo soy frío y lluvioso
Estoy sucio como el tejado de cristal de una estación de ferrocarril
Me siento como un modelo vacío de hierro forjado
Quiero que todo esté ornamentado
porque mi amor se ha ido con otros muchachos
Reina Victoria
tienes algún castigo bajo el encaje blanco
serás seca con ella
y la harás leer pequeñas biblias
la azotarás con un corsé mecánico
Yo la deseo pura como el poder
quiero que su piel esté ligeramente rancia de enaguas
¿querrías lavar los fáciles bidets de su cerebro?
Reina Victoria
No me siento demasiado alimentado por el amor moderno
Querrías entrar en mi vida
con tu dolor y tus negros carruajes
y tu perfecta memoria
Reina Victoria
El siglo veinte nos pertenece a ti y a mí
Seamos dos severos gigantes
(no menos solitarios por nuestra mutua compañía)
que decoloran tubos de ensayos en los salones de la ciencia
que aparecen inesperadamente e indeseados en cada Feria Mundial
cargados de proverbios y correcciones
confundiendo a los turistas anonadados por las estrellas
con nuestro incomparable sentido de pérdida.
 
 
 
Lot

Devuélveme mi casa
Devuélveme a mi joven esposa
       Le grité al girasol que había en mi camino
Devolvedme mi escalpelo
Devolvedme mi vista de las montañas
        les dije a las semillas que había a lo largo del sendero
Devuélveme mi nombre
Devuélveme mi lista de la infancia
le susurré al polvo cuando se terminó el sendero
Ahora canta
Ahora canta

        cantaba mi maestro mientras yo esperaba
                     azotado por el crudo viento
Acaso he llegado tan lejos para esto
        Me preguntaba mientras esperaba
                     en medio del frío puro
dispuesto al fin a discutir a favor de mi silencio
Dime maestro
se mueven mis labios
o de dónde viene
          este suave canto total que incrusta mi alma
          como una lanza de sal en la roca
Devuélveme mi casa
Devuélveme mi joven esposa
 
 
Para cualquiera que vaya vestido de mármol

El milagro que todos esperamos
espera que el Partenón se derrumbe
y la casa de los cumpleaños ya no sea una casa
y los padres no estén envenenados de renombre.
Las medallas y los archivos de abusos
no pueden ayudarnos en nuestra peregrinación hacia la pasión,
pero como látigos que ciertos perversos no utilizan jamás,
compelen a nuestra carne a una confianza paralizada.
             Veo un huérfano, sin ley y sereno,
en pie en una esquina del cielo,
un cuerpo parecido a los cuerpos que han sido,
pero sin la cicatriz de un nombre en su ojo.
Criado cerca de los hornos, está quemado por dentro.
La luz, el viento, el frío. la oscuridad -le utilizan como a una novia.



 

 




Porque resulta que soy libre
 
Todos conspiran para hacerme libre
Yo intenté sumarme a sus argumentos
pero había muy Pocas actitudes
y yo necesitaba bastantes
         El abandonar a la muchacha adorable
no fue idea mía
pero ella se quedó dormida en la cama de alguien
         Ahora más que nunca
deseo tener enemigos
         Vosotros que florecéis
en el fácil mundo del amor moderno
tened cuidado conmigo
porque he desarrollado una terrible virginidad
y al encontrarse conmigo
todos aquellos que hayan sobrepasado el beso
perecerán sumidos en la vergüenza
con verrugas y pelos en las palmas de sus manos
           Ya va siendo hora de que nuestros mejores hombres mueran
en el error y la iluminación
Moisés vigilando
David en su casa de sangre
Camus junto al río
            Mis nuevas leyes favorecen
no el satori sino la perfección
por fin por fin
             los judíos que van
demasiado lejos en el Sabbath
serán lapidados

             Los católicos que blasfemen
sufrirán la electricidad aplicada
a sus genitales
            la rubia lluvia de noviembre
castigándola con mi felicidad
Los budistas que adquieren propiedades
serán aserrados por la mitad
             Los malos protestantes
tienen gobiernos
para hacerles la vida imposible
             ¡Ah! el universo vuelve al orden
Los nuevos rascacielos de Montreal
se chulean de los aparcamientos
como los ganadores de un concurso de higiene
             una suite de encendidas ventanas aquí y allá
como una Banda de Primera Clase
otorgada como premio a una limpieza esmerada
             Una muchacha que conocí
duerme en alguna cama
y de todas las cosas bonitas
que podría decir digo ésta
             veo su cuerpo desconcertado
por las impresiones de las bocas
de todos los besos de todos los hombres
que ha conocido
              como un piano arrabalero
anillado por años de vasos de cocktail
y mientras ella se da cuenta y tintinea
en la encantadora vieja y pecaminosa danza
               yo camino bajo

 
Promesa

Tu pelo rubio
es mi forma de vivir-
¡aplastado por la luz!

La impresión de tu boca
es la marca de nacimiento
que hay sobre mi poder.

¡El amarte
es vivir
mi diario ideal

que he prometido
a mi cuerpo
no escribir nunca!


 
 
 
 
 
Todo lo que hay que saber acerca de Adolph Eichmann

OJOS.......................................................... Normales
PELO............................................................. Normal
PESO............................................................... Medio
ESTATURA..................................................... Media
CARACTERÍSTICAS ESPECIALES.............Ninguna
NUMERO DE DEDOS........................................Diez
NUMERO DE DEDOS DE LOS PIES.................Diez
INTELIGENCIA........................................... Normal
¿Qué esperabais?
¿Espolones?
¿Enormes incisivos?
¿Saliva verde?
¿Locura?

 
Qué hago aquí

No sé si el mundo ha mentido
Yo he mentido
Yo no sé si el mundo ha conspirado contra el amor
Yo he conspirado contra el amor
El clima de tortura no constituye ningún consuelo
Yo he torturado
Aunque no hubiera existido la nube en forma de hongo
habría odiado
Escuchadme
Yo habría hecho las mismas cosas
aunque no existiera la muerte
Me niego a que se me sujete como a un borracho
bajo el frío grifo de los hechos
Yo rechazo la coartada universal
Como un ninfomaníaco que ata a un millar
en una extraña hermandad
Yo espero
a que cada uno de vosotros confiese
 
 
Retrato del ayuntamiento

Los diamantes de la culpa
Los papiros de la culpa
Los pilares de la culpa
Los colores de la culpa
Las banderas de la culpa
Las gárgolas de la culpa
Las espinas de la culpa

Escuchad, dice el alcalde, escuchad a las avecillas de los bosques.
Cantan como hombres encadenados.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Sobre la enfermedad de mi amor

¡Poemas! ¡Surgid!
¡romped mi cabeza!
¿Para qué sirve un cráneo?
¡Ayuda! ¡ayuda!
¡Os necesito!

Ella se está haciendo vieja.
Su cuerpo le dice todo.
Ha dejado a un lado los cosméticos.
Ella es una prisión de la verdad.

¡Haced que se levante!
¡danzad los siete velos!
¡Poemas¡ !silenciad su cuerpo!
¡Hacedla amiga de los espejos!

¿Acaso he de ponerme mi capa?
¿vagar como la luna
sobre cielos y cielos de carne
para partir de nuevo en la mañana?

¿Acaso no puedo fingir
que cada vez se vuelve más hermosa?
¿ser un convicto?
¿Acaso no puede mi poder engañarme?
¿Acaso no puedo vivir en mis poemas?

¡Deprisa! ¡poemas! ¡mentiras!
¡Maldita sea vuestra débil música!
¡Habéis dejado pasar a la artritis!
Tú no eres un poema
Eres un visado.

 
 
No hay nadie mirando
     Acuéstate. No hay nadie mirándote. En hilos innumerables los copos de nieve
son retraídos al filo de la noche. Se acabó la nevada. Gratifica con grandes puñados de nalga.
La muchacha ha venido.
NO HAY NADIE MIRANDO

una noche maravillosa
una mujer maravillosa
se casaron en invierno
se separaron en primavera
ella arrojó su alianza
al Lago de las Decisiones
ella continuó
él continuó
se encontraron de nuevo
en el sur de Francia
 
ella vivía sola
pero con gran belleza
él apareció ante ella
como un sapo
ella le persiguió hasta echarle
del siglo 18
el piensa en ella todo el tiempo
pero en invierno
enloquece
camina por su habitación arriba y abajo
cantando a Hank Williams
la policía pone multas a su automóvil
el personal de retirada de nieves
lo cubre de nieve
finalmente es remolcado lejos
a una inmensa pradera blanca
de perros congelados
Tres buenas noches

De alguna parte simple de mí mismo
que no consigo agotar
       tomé una bendición para las flores
que se crispaban en la noche
como puños celosos de amor
        como nudos
que nadie puede deshacer sin destruirlos
        La nueva mañana me arropó
en una bruma azul
        como el polvo bajo un traje de boda
Después seguí al día
como una nube de pesadas ovejas
        detrás del judas
ascendiendo por una rampa rodeada de sangre
hasta el terror de cada edificio negro

Diez años, viajes sellados sueños no ganados
Risas que intentaban tentarme hacia la senectud
         vertidas por amigos estrellas carne desconocida mulas Mar
Instantáneo conocimiento de cuerpos material y espíritu
         que aprendido lentamente hubiera hecho sonreír a la muerte
Historias convirtiéndose en teorías
         que tan sólo rogaban el ser expuestas una y otra vez
Muchachas flotando sobre los capullos de mi boca
         con un musculoso beso triangular
         de boca ordinaria a boca secreta
No obstante, mi homenaje a vosotras pegajosas flores
          rabinos verdes y rojos sirviendo al sol como

bandejas
Al final me ofrecisteis el dogma que me enseñasteis
          a desdeñar y yo como buen alumno lo desdeñé
 

Caí bajo las diagramadas praderas como el fragmento
         de una estatua perfecta con estratos de ciudades construidas sobre él
Os vi poderosas y os vi felices
         de que no pudiera vivir tan sólo para la siega
de que fuera un verdadero ciudadano de la lenta tierra
Luz y Esplendor
en las huertas durmientes
que penetran entre los árboles
como la procesión de una boda en una película muda
penetrando bajo los arcos de ramas
sólo por amor
Desde una colina observaba
respirar a las flores de manzano
que aspiraban la plata de la noche
como peces comiendo las esferas
de aire del agua del río
Así la iluminada noche alimentaba
las dormidas huertas
penetrando en las bóvedas de ramas
como una sagrada procesión
Larga vida al poder de los ojos
Larga vida a los escalones invisibles
que los hombres pueden leer en una montaña
Larga vida a la máquina desconocida
o corazón
que por deseo o accidente
vierte con gracia de vencedor
un clima interminablemente perfecto
sobre las perfectas criaturas
que amamanta el mundo

Montreal
Julio 1964
 
 
Una de las noches en las que no me suicidé

Bailáis en el día que salvasteis
mis ángeles teóricos
hijas de la nueva clase media
que lleváis la boca como la Bardot
               Venid queridas mías
las películas son verdad
Yo soy el dulce cantante perdido cuya muerte
en la niebla ha sido reducida por vuestras nuevas
botas de tacón alto a colillas
Iba caminando por el puerto esta noche
buscando una cama de agua de 25 centavos
pero dormiré esta noche
 
 
 
 
 
 
 
con tus ligas enroscadas en mis zapatos
como arcos iris en vacaciones
con tu virginidad gobernando
los cementerios de condones como una segunda oportunidad
Yo creo Yo creo
que el jueves 12 de diciembre
no es la noche
y besaré de nuevo la vertiente de un pecho
un pequeño pezón sobre mí
como una puesta de sol

 

De "La energía de los esclavos" 1972    (Versiones de Antonio Resines)

6. Me gustaría leer
uno de los poemas
que me arrastraron a la poesía.
No recuerdo ni una sola línea,
ni siquiera sé dónde buscar.
Lo mismo
me ha pasado con el dinero,
las mujeres y las charlas a última hora de la tarde.
Dónde están los poemas
que me alejaron
de todo lo que amaba
para llegar a donde estoy
desnudo con la idea de encontrarte.

* * * * *

14. Escuchando en todas las esquinas

A veces recuerdo
que he sido elegido
para perfeccionar a todos los hombres;
                                 me lo recuerdan las luciérnagas,
el arroyo que pasa al lado de mi cabaña.
Si yo hubiera tenido que ser poeta
no podría hacer
los perfectos anillos de humo
por los que soy bien conocido;
                                 me distraería
la posible belleza de mi pluma,
pero no lo soy;
                                 me perdería,
me habría perdido con las mujeres
que tan implacablemente perseguí,
pero no lo hice,
                                 yo estaba llamado a ser
la semilla de vuestra nueva sociedad,
                                 yo estaba llamado a ser
el rey invisible y sin corte.
Yo soy eso:
el más claro ejemplo de realeza
que te sirve esta noche
mientras hace la cama para el perro
y las luciérnagas brillan
a sus distintas alturas.

* * * * *

15.  Has gemido alguna vez debajo de mí,
               Virgen de la Amnesia.
        He olvidado si te rendiste
                              y
déjame ser tu flamante juguete nuevo.
                     Soy el primero
en usar tus grilletes como si fueran
                        pulseras,
    espía y traidor número uno
en los campos del cuarto de la pensión.

* * * * *

22. No es por deciros nada,
sino para vivir eternamente
por lo que escribo esto.
Es mi codicia lo que amáis.
No me he quedado con nada.
He despreciado todos los honores.
Imperial y misteriosa,
mi codicia os ha hecho esclavos.


* * * * *

23.                                Oh, amor,
     se ha presentado el mundo ante ti
                    en forma de mujer,
                                     y tú,
¿no estabas entrenándote con los espejos
                  para hacerte perfecto?

* * * * *

27. Dejé a una mujer esperándome.
Me encontré con ella algún tiempo después;
me dijo: Tus ojos están muertos.
Qué es lo que te ha pasado, mi amante.

Y como me hablaba con la verdad
traté de contestarle de igual forma.
Lo que le haya pasado a mis ojos
le ha pasado a tu belleza.

Vete a dormir, mi fiel esposa,
le dije con cierta crueldad.
Lo que le haya pasado a mis ojos
le ha pasado a tu belleza.

* * * * *

28. Yo llevaba una medalla de la Virgen
alrededor de mi cuello.
Siempre fui un esclavo.
Juega conmigo para siempre,
Amante del Mundo.
Sujétame con fuerza.
Mantenme en la cocina.
Mantenme fuera de la política.

* * * * *

32. Hago esta canción para ti,
Señor del Mundo,
que lo tienes todo,
menos esta canción.

* * * * *

36. Quédate,
      quédate un poco más,
tímida sombra
                 de mi reposo,
      tan tenuemente sujeta
          a la respiración anterior,
                a mi primera pregunta.

Tú eres el hambre,
puedes apaciguar
                 a cualquier apetito.

¿Qué abrazo
             puede satisfacer al niño
que se niega a matar?

* * * * *

48. Allá                   un pequeño altar,
        Allá                   una ciudad cualquiera,
        Allá                   vuestra miserable «vida sexual».
        Ahorradnos los detalles.
        Os escondéis detrás de vuestra desnudez.
        Y cuando os sentís suficientemente audaces
        la imponéis como un mal gobierno.

* * * * *

53. Esto es una amenaza.
¿Sabéis lo que es una amenaza?
No tengo vida privada.
Os suicidaréis
o seréis como yo.

* * * * *

68. Dejé que tu mente entrara en mí
por culpa de la soledad.
Fui un hogar para tu visión.
Pero no podría serlo dos veces.
No pises tu sombra,
no pises mi escoba.
Yo mantendré tu sombra limpia.

* * * * *

71. Encerraron a un hombre
que quería dirigir el mundo.
Los muy idiotas
encerraron al que no era.

* * * * *

92. Los asesinos que dirigen
                                          los demás países
están intentando que nosotros
derribemos a los asesinos
                                           que dirigen el nuestro.
Yo por mi parte
prefiero el yugo
                                           de los asesinos nativos.
Estoy convencido
                                           de que el asesino extranjero
mataría a más de nosotros
que nuestros viejos y conocidos asesinos.
                                           Francamente no creo
que ninguno de esos de fuera
quiera que resolvamos
nuestros problemas sociales.
                                           Para decir esto me baso en lo que
                                           siento
hacia el vecino.
Sólo espero de él que no se vuelva más feo.

Por lo tanto, yo soy un patriota.
No me gusta ver
                                           quemar una bandera,
porque eso excita
a los asesinos de los dos lados,
hasta que llegan a excesos desafortunados
que continúan alegremente,
                                            casi totalmente incontrolados,
hasta que todo el mundo ha muerto.

* * * * *

95. El amor es un fuego.
Arde por todas partes.
Desfigura a todo el mundo.
Es la excusa que el mundo pone
por ser tan feo.

* * * * *

109. Durante mucho tiempo
                                 no tuvo música,
                                 no tuvo decorados.

Mató a tres personas
                                 en las tinieblas de su ambición.
La lluvia no pudo  ayudarle.

Sigue tu camino,
                                 esto no es una visión que se te
                                 ofrezca,
esto es la verdad.

* * * * *

111. Cada hombre
tiene una manera de traicionar
a la revolución.
Ésta es la mía.

 
De "Memorias de un mujeriego" 1978

(Death of a lady's man)

Versiones de Antonio Rasines

 

El amante después de todo

           Mueres exactamente en esa actitud de burla, inmundo parásito de la vacía ordalía.
Mueres exactamente con ese aspecto, en toda tu diarreica posesión de tu elevado rango.
Tu cieno bajo el sol, agente de la podredumbre en mi gran corazón marinero. Eres tú.
Es tu miserable juicio de mi asunto amoroso.
           Una blanca mariposa parpadea como el final de una película doméstica, y me da palabras, y con ella puedo construir un mundo en el que tú puedas menearte, un mundo grande, complejo y verdadero, en el que resultó ser el amante después de todo,
y tú resultas ser tan sólo estúpida, pero perdonada en un granizo de semillas.
           ¿Cómo puedo ponerte a dormir? ¿Qué piedra tallada, qué inscripción podrían mantenerte yacente? Me detestas porque carezco de temple. Sobre tu fatiga alzamos el emblema de la victoria. lnhalamos profundamente la fragancia de tu rendición.
Es exactamente mediodía. Yo soy la falsa voz del armisticio. ¿Quién espera tras tus ojos idiotas el golpe final?

EL AMANTE DESPUÉS DE TODO

                  Aunque eres capaz de ser más astuta que yo, no pienso volver a ti. Aunque la pureza de tu amor se vea reafirmada
por el unánime temblor de todas y cada una de las plumas de las huestes celestiales, no tengo intención de volver al hacha
de tu amor. Oh triunfante hombre esposo y rey del lazo de los caballos sin corral, no pienso volver a ti, aunque me retuerza
entre tus brazos y rinda ante tu voluntad la esencia total de mi polvorienta cáscara aquí en este capturado salón del sudor,
jamás pienso regresar, juro por la desgarrada cortina de mi virginidad y el silencio espeso como la sangre entre las palabras
sin puentes, que te mentiré por toda la eternidad; y que jamás seré de nuevo el receptáculo de tu necesidad.

* * * * *

Kefi
      
          La última noche le hice el amor a la criatura, gran fuerza tenía en mis caderas.
Carezco de opinión acerca de la cuestión. Estoy de acuerdo con tus opiniones.
Cuando sopla el viento y las margaritas ondean, yo me encuentro en el centro
de una gloria. Tengo un gran Kefi esta mañana, causado por el desayuno
y una esforzada meditación. Hay una bandera tras los capullos del almendro.
Un basurero que pasa sobre una mula gris me grita: «Te perdono.
Tu presunción es como la flor que tengo entre los dientes. No obstante, gringo,
deberías aprender que mi camino es mejor que el tuyo.»

KEFI
           ¡Estas conversaciones imaginarias con sabios del tercer mundo!
Finalmente, Edgar Guest ha encontrado el camino hasta los oscuros rincones
del colonialismo.

* * * * *

Lentamente me casé con ella...

Lentamente me casé con ella
Lenta y amargamente me casé con su amor
Me casé con su cuerpo
     en el aburrimiento y el gozo
Lentamente fui a ella
Lenta y resentidamente llegué a su cama
Fui a su mesa
por hambre y por hábito
     fui a que me dieran de comer
Lentamente me casé con ella
sancionado por nadie
con la bendición de nadie
en nombre de nadie
     en medio de advertencias generalizadas
     en medio de la burla generalizada
Fui a su fragancia
     con las narices distendidas
Fui a su codicia
     con semilla para un niño
Años para la llegada
y años en retirada
     Lentamente me casé con ella
Lentamente me arrodillé
Y ahora estamos heridos
     tan profundamente y tan bien
que nadie puede hacernos daño
excepto la propia Muerte
     Y a través de la totalidad del sueño de la Muerte
Me muevo con sus labios
El sueño es una noche
     pero eterno es el beso
Y lentamente voy a ella
     lentamente nos despojamos
de los ropajes de nuestras dudas
     y lentamente nos desposamos

LENTAMENTE ME CASÉ CON ELLA

Es un largo trayecto el que hay hasta casa Fairfax abajo hasta la Autopista de Santa Mónica, una siniestra extensión de la Imaginación. El torzal de su fragancia chisporrotea sobre mí como un antiguo cable de tranvía. Polvo de la exhausta
primavera de L.A. en la palanca del cambio de luces, alzando su sombra de humo a humo entre los marcadores luminosos
de carril. Y qué es esta canción sino un poco de música ambiental para aquellos que salen demasiado, que hablan a sus esposas divorciadas incorporeizadas entre el parabrisas y las estrellas siguientes con voces de secreta intimidad, tales como las que jamás usaron en el sempiterno régimen de separarse.

* * * * *

Mi esposa y yo

Mi esposa y yo hicimos el amor esta tarde.
Nos escondimos juntos de la luz de nuestro deseo, frente contra frente.
Más tarde me preguntó: ¿Tuve para ti un sabor dulce? Querida compañera así fue.
Esta noche me quedé mirando con placer cómo se desnudaba y se ponía su pijama de franela. La estreché con fuerza hasta
que se quedó dormida.
Después cerré la luz y abandoné la habitación cuidadosamente y bajé aquí contigo.

MI ESPOSA Y YO

             ¿Quién puede ir más allá de las cuatro primeras palabras?
¿Quién puede apresurarse al pasar ante las seis últimas?
             Poeta de las dos grandes intimidades, has aparecido de nuevo para unificar
nuestras graves preocupaciones.
             ¿Dónde está ella ahora? ¿Dónde están esos pijamas de franela?
¿Dónde está tu ternura hacia la mujer y hacia Dios?
             Sé que estás haciendo trampas en alguna parte; no obstante, consiento en sentirme profundamente emocionada
por el exquisito accidente de este párrafo.
             No tenía este trabajo en mente cuando niña, pero no me avergüenzo de ser tu exegeta.

* * * * *

Un sentido de la mañana

No puedo soportar el sonido de una pizarra al ser arañada.
Es esto lo que tú estás haciendo en mi oído medio. Es así como hacen confesar a los espías. Vine hasta aquí para averiguar por qué eres fea. Las campanas de mediodía gobiernan un lado del cielo. Están finalmente poniendo las tejas a ese tejado colina arriba. Estás en el centro de tu mundo. Nosotros estamos intentando circuncidar tu corazón. Pero no podéis evitar que grite. Sí, hemos amortiguado tu voz. Tienes Tienes Tienes. Esto nos deja con un sentido de la mañana.

UN SENTIDO DE LA MAÑANA

        Ya has dicho lo que tenías que decir. Tu mañana fracturada.
Tus frases de aceite y agua. Ya no deseamos quedarnos contigo. Nadie lo desea. No puedes casarte con hormigas y gotas de lluvia. La gente tiene derecho a esquivar tu granja. Estos arneses deformes y estas correas sin objeto -¿para quién son y qué trabajo les obligarás a
hacer?-, espíritus deformes cuyo destino era la muerte que tú revives, sedes de curiosidad y venganza. Alguien más te ha declarado la guerra.
Lo averiguamos en los Libros de Notas:


No me persigáis por no ser hermosa
y no hagas como que soy una niña pequeña
que no ha aprendido aún a utilizar el maquillaje
¿Deseas realmente combatir conmigo a muerte?
Tengo hijos por los que debo seguir viviendo
Tú tan sólo tienes Belleza